LA PIEDRA Y LA PERLA
No es más
preciosa la piedra
que sobrevive a
un naufragio,
y engalana el
collar
de alguna bella
dama ;
que la
perla nacida
en las
profundidades de una ostra,
y que se ha
generado
de su llanto de
nácar.
Tanto una como
la otra,
están dotadas de
la hermosa
belleza de la
supervivencia,
y es su
destino final
el que las
redime
de la borrascosa
característica
de su origen.
No es más loable
el que ha pasado
por la vida
sin caerse, sin
ensuciarse,
sin involucrarse
;
que aquel que se
levanta
de sus caídas,
de su suciedad,
de las
consecuencias de sus actos
en los que se ha
involucrado,
y que se
eleva por encima
de sus propias
flaquezas
para crecer y
evolucionar.
Esta es la
barrera fundamental,
que ha impedido
a muchos caídos,
levantarse.