PRÓLOGO

 

 

“El Alma de los libros reside en el mensaje que interpreta el lector”

 

Mercedes

 

Presentar al público, inquisidor permanente, textos cuyas características atiendan a estas interrogantes: ¿Qué novedad presenta su contenido?, ¿Qué estímulo dejará en quién utiliza su lectura? Es tarea difícil.

 

Tarea bastante compleja para el compilador de esta obra, que hoy llega a sus manos, como testimonio fiel de mensajes cargados de pletóricas imágenes que se elevan hasta el límite desproporcionado y de exigente transcripción.  Es decir, desde el título de cada mensaje,  hasta finalizar la lectura de las comunicaciones que se relatan, a medida que penetramos en cada uno de ellos.

 

El libro está concebido para un público de progresión espiritual, vale decir: personas con diferentes matices de discernimiento, con capacidad para traducir fielmente las ideas y sensaciones que estas líneas ofrecen a quienes de estas lecciones hagan testimonios de vida futura y así, cuando llegue el momento definitivo que todos esperamos, sea recibido con la paz y  la gloria que nuestro tránsito por esta existencia nos hace acreedores, a recibir en ese plano desconocido, el amor infinito del Padre.

 

Considero que enrumbar los pasos por estos caminos desde el primer mensaje al último, es como cubrirse de una vestidura especial que nos transporta a un escenario infinito en donde las palabras llegan al encuentro de nuestro espíritu y nos hace conocer a ciencia cierta,  la magnitud del regalo que “El Padre” dio a sus hijos.

 

Permítase celebrar el hecho de que este material haya llegado a mis manos.  Agradezco al creador de este instrumento, cuya esencia se va plasmando en el ser de cada quien.  Cabe destacar la forma en la cual el autor plasma ante los ojos de quien se detiene,  imágenes tan precisas, claras y de fácil comprensión.  El lenguaje empleado a pesar de utilizar vocablos específicos de la materia que trata, deja en el espíritu una sensación de elevación, como el efecto de haber penetrado de pronto, en una intimidad consigo mismo que nos detiene en un escenario indescriptible.

 

Invito a quienes llegue a sus manos este libro, a reflexionar muy profundamente en el contenido del mismo.  Pienso que su lectura constituye un relax para nuestro espíritu.

 

La estructura de este ejemplar contiene 34 lecciones y en cada una de ellas, se fija con claridad meridiana, lo que es el hombre, la creatura que se desenvuelve en el mundo como protagonista de hechos, acciones y pasiones que marcan huellas en el resto de sus semejantes. Es por lo que debe leerse cada línea de estos párrafos, con dedicación y profunda reflexión, tomando en cuenta cada enseñanza en su esencia.  En las treinta y cuatro piezas leídas con hondo sentimiento, en la intimidad de mi ser, he recibido el más dulce bálsamo de amor y sus mayores rayos de luz al espíritu que habita en mi.

 

Solo deseo que quienes tengan la oportunidad de conocer estas letras hayan recibido la misma luz divina de la que fui presa en la lectura de este portentoso tesoro.

Mercedes Suárez de Porras

Caracas, Octubre de 2003.